La colocación de mármol es una de las partidas en las que más errores se cometen en obra. Por el lado del suministro, trabajando durante años con distintos aplicadores hemos visto algo claro: incluso cuando la calidad de la piedra está fuera de discusión, la mayor parte de los problemas que aparecen tras la colocación proceden de carencias en la fase de preparación. Una buena colocación de mármol comienza mucho antes de que el material entre en obra; el control del soporte, las mediciones del entorno, el plan de colocación en seco y la elección del mortero adhesivo son pasos encadenados. En esta guía abordaremos con una secuencia clara los apartados que aplicadores e inversores deben evaluar conjuntamente en la colocación de piedras naturales como el mármol Mármara y la Dolomita.
El primer apartado es el control del soporte. Colocar piedra natural sobre un soporte cuyo mortero de regularización aún no ha completado el curado se revierte más tarde en abombamientos, despegues y cambios de color. Para alcanzar una humedad aceptable, el mortero a base de cemento necesita esperar entre cuatro y seis semanas aproximadamente, y plazos mayores en aplicaciones de mayor espesor. Es imprescindible que la superficie del mortero esté a nivel, no presente fisuras, no tenga zonas sueltas y los restos de polvo se hayan limpiado bien. Cuando se controla el nivel de la superficie con una regla de dos metros se espera que las desviaciones milimétricas permanezcan dentro de límites concretos. Si la desviación es mayor no es correcto comenzar la colocación sin nivelar con un mortero autonivelante.
La colocación en seco es el paso crítico que la mayoría de los aplicadores omite y que en realidad determina el éxito visual del trabajo. Disponer las placas en seco sobre una parte o la totalidad del área antes de extender el mortero ofrece una oportunidad de prueba para la dirección de la veta, el equilibrio de color, las transiciones de tono y, sobre todo, la continuidad del dibujo en aplicaciones que requieren bookmatch. La piedra natural no es un producto de fábrica; incluso entre distintos rebanados del mismo bloque y de la misma cantera existen diferencias de color y veta. Evaluar las placas junto al promotor del proyecto durante la colocación en seco es un método saludable tanto para evitar sorpresas como para ver de antemano la composición del espacio. En esta fase se marca qué placa va dónde, se planifican los recortes perimetrales y se programan los cortes especiales.
La elección del mortero adhesivo es una decisión determinante para la durabilidad de la colocación de mármol. Los morteros adhesivos a base de cemento, de baja tensión, fraguado rápido y clase C2, fabricados específicamente para piedra natural, son un buen punto de partida en la mayoría de aplicaciones interiores. Se sabe que los morteros clásicos a base de cemento gris pueden filtrarse a las placas claras de Blanco Puro y a los mármoles homogéneos dejando manchas entre vetas. Por ello la vía segura es utilizar morteros especiales con cemento blanco compatibles con piedra natural. El mortero debe peinarse en una sola dirección con llana dentada y aplicarse a doble cara, tanto sobre el soporte como sobre la cara posterior de la placa. Este método impide que quede aire entre la placa y el mortero y previene a largo plazo el sonido a hueco y las roturas en los cantos.




