La historia de Alpay Doğaltaş comienza en 1962 con un viaje familiar que se extiende desde Trabzon Sürmene hasta Saraylar (Isla de Mármara). Nuestra empresa, que hoy lleva la experiencia de tres generaciones en piedra natural, fue fundada formalmente en 2016 por Ogün Koç, representante de la tercera generación, y comenzó a operar en el campo del suministro de piedra natural.
Las raíces familiares se extendieron a la Isla de Mármara en 1962. La familia, que emigró desde Sürmene, comenzó a vivir en la cuenca del mármol blanco de Saraylar (Isla de Mármara) y a participar en el comercio de piedra natural. En aquellos años, el mármol de la Isla de Mármara llegaba tanto al mercado interno de Turquía como a la tradición arquitectónica clásica del Mediterráneo. El respeto por la piedra natural y el cuidado que merece cada bloque se mantuvieron desde el primer día como reglas inmutables del trabajo familiar.
La segunda generación profundizó la experiencia y amplió la red de suministro. Esta generación, que conocía de cerca las vetas de las canteras de la Isla de Mármara, la calidad de los bloques y qué piedra encajaba en qué proyecto, estableció relaciones con talleres aliados y creó una línea fiable que conectaba las fases de selección, suministro y procesado de la piedra natural. Este paso permitió que la familia pasara de ser solamente conocedora de la piedra a ser una estructura que organiza la solución adecuada al proyecto.
La tercera generación estructuró Alpay Doğaltaş como marca formal en 2016. Ogün Koç reunió bajo una marca profesional de suministro la experiencia acumulada por la familia durante tres generaciones. La empresa opera hoy como un suministrador de piedra natural que empareja el bloque correcto, con la calidad correcta, con el proyecto correcto, desde diferentes canteras de Turquía, especialmente Saraylar. En el mercado europeo se realizan envíos regulares, especialmente a Rumanía, Bulgaria y países cercanos.
La experiencia de tres generaciones no es para Alpay Doğaltaş una mera narrativa histórica. Llevamos como conocimiento acumulado a lo largo de los años qué veta dará qué clase de bloque, qué superficie aportará un bloque en bruto al ser cortado y qué taller domina qué tipo de mármol. Este saber ofrece a los equipos arquitectónicos y a los constructores no solo un vendedor de bloques, sino un suministrador que puede ser la referencia técnica de sus proyectos.
La costumbre de pensar a largo plazo que aporta ser una empresa familiar vincula nuestras decisiones no a objetivos trimestrales, sino a una comprensión de continuidad entre generaciones. Seleccionamos cada bloque en las canteras como si fuéramos a llevarlo a nuestra propia casa, miramos una vez más cada placa en nuestros talleres aliados y consideramos un deber respaldar cada pieza cargada en el contenedor. Este enfoque es la razón por la que nuestras relaciones con los clientes se han mantenido durante tres generaciones.




