Los áridos de calcita y dolomita utilizados en aplicaciones industriales pueden percibirse a simple vista como una materia prima sencilla, pero en realidad son un componente crítico que determina directamente la calidad del producto final en sectores tan distintos como el vidrio, el plástico, la pintura, el papel y los químicos de construcción. Un lote seleccionado con parámetros erróneos puede provocar desviaciones de color en la línea de producción, pérdida de resistencia e incluso costes de retirada de producto. En Alpay Doğaltaş, mientras suministramos áridos a usuarios industriales desde diferentes yacimientos de calcita y dolomita de Turquía, principalmente desde la zona de Saraylar en la Isla de Mármara, evaluamos en detalle los criterios técnicos determinantes para cada sector.
El primer y más determinante parámetro en la selección de áridos industriales es el contenido de carbonato de calcio. El valor de CaCO3 afecta directamente a la pureza de la materia prima y, por tanto, al rendimiento del producto final. En los lotes destinados a la producción de vidrio se espera que el contenido de CaCO3 sea del 98,5 por ciento o superior, mientras que en los usos como carga se aceptan valores del 97 por ciento o más. Cuanto mayor sea esta proporción, menor será el contenido de impurezas no reactivas en la materia prima. Los áridos blancos de dolomita y calcita que suministramos, una vez clasificados en las plantas de procesamiento aliadas, llegan al usuario con el análisis de CaCO3 documentado para cada lote.
La curva granulométrica destaca como segundo parámetro crítico. En las aplicaciones industriales no es determinante el tamaño de grano sino la distribución del tamaño de grano, es decir, la forma de la curva. En las materias primas para productos micronizados destinados como carga al sector de la pintura y del plástico se prefieren lotes homogéneos de grano fino. Para aplicaciones de carga y revestimiento en el sector papelero se exigen valores específicos de d50. En el sector de los químicos de construcción se busca que la distribución de grano permanezca en un rango estrecho porque afecta a la reología de la mezcla. La consistencia de la curva granulométrica en los lotes suministrados se asegura mediante los sistemas de cribado y los clasificadores neumáticos aplicados en las plantas de procesamiento aliadas.
El grado de blancura es un parámetro determinante para la aceptación del producto, sobre todo en aplicaciones premium de pintura, papel y plástico. Esta propiedad, medida como valor de whiteness, es inversamente proporcional al contenido de óxido de hierro, es decir, de Fe2O3, y de otros componentes que aportan color en los áridos de calcita. Los yacimientos con un contenido de Fe2O3 inferior al 0,05 por ciento son adecuados para los sectores que demandan producto blanco. La dolomita blanca que suministramos desde la zona de Saraylar en la Isla de Mármara es, gracias a su bajo contenido en hierro y a su alto valor de blancura, una fuente preferida para estas aplicaciones sensibles. El valor de blancura se mide y reporta por espectrofotómetro en cada lote, evitando así inconsistencias de color en la línea de producción.




